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El Origen Oculto de La Navidad   1 comment

Los que sean apegados a la verdad más que a las costumbres lo sabrán agradecer. Recuerden lo que dijo Jesús mismo en Juan 8: 32: ” Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.

La Navidad es una festividad celebrada por millones de personas en todo el mundo (Cristianos y no Cristianos), que está llena de simbología demoníaca, empezando por el motivo mismo de su celebración, esto es, el “Nacimiento de Jesús”.

Navidad, 25 de diciembre, es el día designado en nuestros calendarios como el día del nacimiento de Cristo. ¿Pero es verdaderamente el día en que nació Cristo? ¿Son las costumbres de esta temporada de origen cristiano, o son las navidades el resultado de una mezcla entre costumbres no cristianas y la cristiandad?

La Palabra Navidad NO se halla en la Biblia y como hemos de ver ¡el 25 de diciembre no es la fecha en que Cristo nació! Es evidente que nuestro Salvador no nació durante el invierno, pues cuando él nació los pastores velaban sus rebaños en el campo. “Y había pastores en la misma tierra que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños” (Lucas 2:8). Como es conocido, los pastores en Palestina (región donde nació Jesús) no hacen esto en diciembre, pues es época invernal. Siempre traen sus rebaños de las montañas a los rediles antes del 15 de octubre (es decir, en el otoño). 

Con esto está claro que Cristo no nació a mitad del invierno. ¿No dicen las Escrituras en qué época del año nació Cristo? ¡Sí! Las Escrituras indican que nació en el otoño. Para probarlo, examínese las siguientes evidencias.

El ministerio de nuestro Señor en la tierra duró tres años y medio (Daniel 9:27). Su muerte ocurrió al final en la Pascua (Juan 18:39), lo cual era en la primavera (marzo). Así que tres años y medio antes del final de su ministerio terrestre marcan el principio de su ministerio en el otoño (septiembre-octubre). Ahora bien, si en el otoño fue cuando Jesús inició su ministerio, y lo hizo teniendo 30 años de edad como lo dice Lucas 3:23, entonces 30 años atrás marcarían su nacimiento en el otoño y no el invierno.

Aunque las Escrituras no indican la fecha exacta del nacimiento de Jesús, hay medios para averiguar la fecha aproximada del nacimiento de Juan el Bautista y como Juan nació seis meses antes de Cristo, al comparar ambas fechas podemos darnos cuenta de la fecha aproximada en que nació Jesús. El padre de Juan, quien se llamaba Zacarías, era sacerdote en el templo de Jerusalén. En aquella época, cada sacerdote tenía un tiempo definido del año en que servía en el templo. Había 24 divisiones o cursos de servicio durante el año. Los nombres de estos cursos son dados en 1Crónicas 24:7-19. De acuerdo al historiador Flavio Josefo, cada uno de aquellos cursos duraban una semana (véase “antigüedades de los Judíos, Vol.7, pag.7,14). La primera semana comenzaba en el primer mes del calendario judío, Nisán, al principio de la primavera (1a Crónicas 27:1-2). Después de seis meses, este orden de cursos era repetido para que cada sacerdote pudiera servir dos veces al año durante una semana en cada vez. Entonces, tres semanas del año todos los sacerdotes servían juntamente durante el periodo de la Pascua, Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos.

Con estos datos como fundamento, notemos en qué curso era que Zacarías servía entonces. “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías…. Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez…, se le apareció el ángel del Señor…”(Lucas 1:5-11).¿En qué época del año ejercía Zacarías la suerte de Abías? De acuerdo con 1a Crónicas 24:10, el curso de Abías era el octavo en orden. Es decir, la fecha era entre Iyar 27 y Sivan 5 (“Iyar” y “Siván” son los nombres de otros meses del calendario Judío), lo que equivaldría a las fechas de 1 de junio al 8 del mismo en nuestros calendarios actuales. Después de su servicio semanal en el templo, Zacarías fue obligado a permanecer otra semana porque a la siguiente era Pentecostés. Pero tan pronto como cumplió su ministerio, regresó a su casa en los montes de Judea, aproximadamente a 30 millas al sur de Jerusalén; y su esposa concibió (Lucas 1:23-24). Esto fue aproximadamente a mediados de junio. Al añadir nueve meses a esto (tiempo que dura el embarazo de una mujer) llegamos a una fecha aproximada del nacimiento de Juan. De acuerdo a esto, Juan nació al principio de la primavera (en marzo), y puesto que Jesús era seis meses menor que Juan (Lucas 1 versículos 26 y 36), simplemente añadimos este tiempo a la época en que Juan nació y tenemos como resultado que Cristo nació a mediados de septiembre. Como podemos ver, nuestro Señor nació en el otoño, y no el 25 de diciembre.

Otra prueba de esta conclusión la tenemos en el hecho de que cuando Jesús nació, José y María habían ido a Belén a empadronarse (Lucas 2:1-50). No hay registros que indiquen que este periodo fuese en invierno, ni motivo alguno para creer, como hemos leído muchas veces en comentarios sobre Navidad, que el empadronamiento había causado la aglomeración de forasteros en la ciudad de Belén y que por eso era que José y María no pudieron encontrar lugar en el mesón. No hay ninguna razón para creer que fuesen tantos los judíos oriundos de Belén y radicados en otras poblaciones, pues todos los judíos se hallaban adheridos a las tierras de sus antepasados. José había estado viviendo en otra población distinta a su natal Belén (había estado viviendo en Nazaret) pero no conocemos la razón de ello. Surge entonces la pregunta ¿Qué causaría, pues, la aglomeración de tantos judíos en la ciudad de Belén? Lo más probable es que fuese a causa de la fiesta anual de otoño, conocida como la fiesta de los Tabernáculos o las Cabañas, la cual implicaba congregarse en Jerusalén durante varios días. Esta ciudad (Jerusalén), era normalmente una población de 120.000 habitantes, pero según Josefo, durante las fiestas algunas veces se reunían allí hasta dos millones de judíos. Con tan grandes multitudes de gente que venían a las fiestas, no solamente se llenaba Jerusalén, sino también la aldea de Belén, situada a solo 5 millas al sur. Esto era al final de la época de siembra. De seguro la orden de empadronamiento coincidió en ejecutarse en la misma época de dicha fiesta. Todo esto y la evidencia dada anteriormente, indican que el nacimiento de Cristo fue en el otoño y no el 25 de diciembre.

Si Cristo no nació en diciembre ¿Cómo llegó este día a ser parte del calendario de la Iglesia Católica? La historia nos da la respuesta. Los primeros seguidores de Jesús nunca celebraron el nacimiento (cumpleaños) de Jesús, pues ni era costumbre judía ni tampoco Cristo lo ordenó, y solo conmemoraban el día de su muerte (pues esto sí fue ordenado por Jesús; ver 1 Corintios 11:23-26). Si es claro que los cristianos nunca celebraron el nacimiento de Cristo, mucho menos lo harían en la misma fecha en que los paganos, durante muchos siglos, venían celebrando el nacimiento de su dios sol. Cristo se oponía a que las costumbres paganas, por inocentes que fueran, se hicieran parte de su enseñanza (véase Mateo 6:7 y 8).

Un estudio de cómo esto pudo llegar a suceder dentro de la iglesia cristiana demuestra cuanto se rebajaron los lideres de la Iglesia Católica en sus esfuerzos por unir el paganismo con el cristianismo, y hacer el menor esfuerzo en “convertir” a los paganos hacia la nueva fe.

Esta fecha fue establecida en el Concilio de Nicea, que se reunió el 20 de Mayo del año 325 convocado por el Emperador romano Constantino (casi cuatrocientos años después de la muerte de Jesús) En ese Concilio muchas tradiciones paganas fueron asimiladas al Cristianismo, con el propósito de favorecer su expansión.
La Iglesia Católica Romana ordenó que el nacimiento de Cristo fuera observado el 25 de diciembre, el día de la antigua fiesta romana del solsticio de invierno.En los días del paganismo esta fiesta del nacimiento del dios sol era popular especialmente dentro de la religión de los “misterios” conocida como mitraísmo. Este festival era llamado “La Natividad” .Y no solamente Mitra, el dios sol del mitraísmo, era de quien se decía que había nacido en esta época del año, sino también de Osiris, Orus, Hércules, Baco, Adonis, Júpiter, Tammuz y otros dioses puesto que eran todos procedentes de la misma leyenda de Tammuz, con otros nombres. Todos ellos habían nacido en la misma época invernal conocida hoy como “Navidad”. Este dios solar no es otro que Lucifer, con sus diferentes nombres.

Dice el autor de “El Hombre y sus dioses”: “La época invernal era cuando todos los dioses solares, desde Osiris hasta Jupiter y Mitra, celebraban su cumpleaños. Las celebraciones consistían en arboles de pino para Adonis, Saturno y otros que representaban el calor del nuevo nacimiento del sol en forma de fuego…”

En Babilonia el cumpleaños de Tammuz era celebrado en esta época del invierno con grandes fiestas, celebraciones y borracheras, igual que se celebra hoy día. La vieja celebración se dispersó y llego a ser una costumbre tan arraigada en la “Roma y Grecia paganas en los días de los bárbaros teutónicos, como en las épocas remotas de la civilización egipcia y en todas partes este periodo era siempre celebrado con fiestas y regocijos” (véase “Curiosidades de costumbres populares”, pag 242, escrito por William S. Walsh).

Cuando este festival de invierno llegó a Roma, se llegó a conocer como “La Saturnalia” en festejo de su dios Saturno. Esta fiesta era la más vil, inmoral y degenerada que tanto desprestigió a Roma. No podemos imaginarnos a los cristianos verdaderos uniéndose a dichas fiestas, ni mucho menos tratando de imitarlas en tiempos posteriores (vease 1 de Pedro 4:3-5). Era una época de libertinaje, y borrachera, cuando todas las restricciones de la ley eran puestas a un lado (véase Gálatas 5:19-21). Y triste es decirlo, pero fue de esta misma fiesta romana de la que se tomó la celebración del nacimiento de Cristo y que ha perdurado entre los creyentes de la Iglesia Católica hasta nuestros días. (compárese con 2 Corintios 6:14-16, y 1 de Pedro 2:12).

La iluminación navideña, en la cual se ponían velas y luminarias fuera y dentro de las casa y en los caminos para celebrar el resurgir de la luz y simbolizar el nacimiento del dios solar. Los adornos del árbol de Navidad tienen su origen en la fiesta noreuropea de Yule, en la cual se adornaban los troncos con cintas y ramas y se les prendía fuego para adorar al dios Sol. Los wiccanos siguen celebrando esta fiesta quemando un gran tronco ritual y conservando sus cenizas. También los antiguos germanos adornaban un roble gigantesco con papeles, frutas, trozos de vidrio y antorchas, para representar el sol, la luna y las estrellas para honrar el nacimiento de Frey y que los espíritus retornaran en primavera. El roble fue sustituido por un abeto por la forma triangular de éste, ya que el triángulo o la pirámide constituyen un portal de entrada para los espíritus demoníacos de otras dimensiones. En su cúspide se pone una estrella de cinco puntas, es decir, un pentagrama, uno de los más poderosos signos mágicos de atracción diabólica. Y al igual que otros ritos paganos, que fueron absorbidos por el “cristianismo”, como fue el árbol de Navidad, el cual recapitula la idea del culto al sol con sus bolas brillantes en símbolo del sol. En no menos de 10 referencias bíblicas, el árbol verde es asociados con idolatría y culto falso (véase Deuteronomio 12:2 ; 1 de Reyes 14:23; 2 de Reyes 16:1-4, 17:10, y Ezequiel 6:13) . No queremos decir que en nuestros tiempos la gente pone el árbol de Navidad en sus hogares o iglesias para “adorar” a un árbol. Lo que estamos diciendo es que el uso del árbol de Navidad es claramente algo traído del paganismo en una forma modificada.
Papa Noel mezcla las leyendas del San Nicolás con el espíritu de la Navidad medieval, aunque su origen está en el Dios nórdico Odín y representa a Satanás. La concepción del anciano de larga barba blanca y vestido de rojo procede de la imagen que tenía el obispo San Nicolás al salir de la cárcel en la que estuvo largo años por mandato del emperador Constantino. El espíritu de la Navidad vestía de verde. La empresa illuminati Coca-Cola le confirió su aspecto actual en el siglo XIX y lo popularizó por todo el mundo. Actualmente, los miembros de la hermandad blanca y los adoradores de los maestros ascendidos el día del solsticio de invierno cuelgan estrellas de cinco puntas de las ventanas y hacen una invocación al espíritu de la Navidad. Los que tienen un grado alto de iniciación saben que están invocando a Odín o Wotan, otro nombre de Lucifer, el cual viajaba en un trineo tirado por renos y se llevaba en un saco a los niños que se portaban mal.

La representación del pesebre también tiene un origen egipcio. En el solsticio de invierno, los sacerdotes de Isis sacaban del santuario la imagen de Horus en forma de recién nacido, con cabello dorado, el disco solar en forma de nimbo sobre su cabeza y en brazos de su madre Isis, para exponerla a la adoración pública de las masas y llevarla en procesión. Los Reyes Magos ya aparecen en Egipto, adorando al niño Horus. En un principio, se los representó en la tradición cristiana como astrólogos que profesaban el culto a Mitra. El intercambio de regalos se lleva a cabo desde el Neolítico, coincidiendo con el solsticio de invierno debía estrenarse algo, como símbolo del nacimiento del Sol. Cada regalo era ofrecido a cambio de otro pues si no era así, la persona sufriría todo tipo de males enviados mágicamente.

  ¿Es algo de poca importancia el “cristianizar” lo que originalmente fue pagano?

Los católicos creen que aunque un rito o costumbre haya sido originalmente pagano, si es aplicado a Cristo, entonces es aprobado por Dios, aunque no tenga fundamento bíblico. Pero este es solo un razonamiento humano completamente opuesto a la Palabra de Dios (véase Mateo 15:3). Notemos esto cuidadosamente.

 En los días en que los israelitas, recién salidos de la tierra pagana de Egipto y estando en el desierto levantaron un becerro de oro (Exodo capitulo 32), nadie negará que esta clase de culto era falso, pagano y una aberración ante Dios. Sin embargo, lo hicieron “en el nombre de Yaveh” Ellos querían un dios que pudieran ver, algo para complementar su culto al Dios eterno e invisible. Así que levantaron un becerro de oro. Se sentaron a comer, beber y se levantaron a danzar. Practicaron sus ritos paganos que observaban hacer a los Egipcios mientras fueron sus esclavos y se despojaron de sus ropas (versículo 25). Es evidente que el culto al becerro de oro en el cual cayeron los israelitas fue totalmente pagano. Sin embargo –y esto es lo que queremos resaltar—ellos argüían que estaban celebrando su “fiesta a Yaveh”, el verdadero Dios (versículo 5). Aquí pues, vemos una mezcla, un intento por unir ritos paganos en su adoración y llamarlos una “fiesta al Señor”. ¿Aprobó Dios esta adoración?. Todos sabemos la respuesta. Cerca de tres mil personas murieron como resultado de esta apostasía. Entonces, si Dios no aceptó ese culto en aquel entonces, a pesar de que lo dedicaron al Señor, ¿Cómo podemos suponer que El acepta hoy en día una adoración que, de igual manera, es una mezcla de paganismo con cristiandad? (véase otros relatos de cómo Dios rechazó los intentos de mezclar paganismo en su adoración en : el capítulo 17 de 2° de Reyes y el capitulo 8 de Ezequiel).

Así pues, en el periodo navideño estamos celebrando una gran fiesta de un mes de duración en que rendimos culto a Satanás y sus secuaces, pensamos que celebramos la fiesta del nacimiento de Jesús. Cuando ponemos estrellas en las ventanas y pensamos en Papá Noel estamos invocando la presencia de Satanás en nuestras casas, cuando ponemos un belén estamos representando el nacimiento de Lucifer, nos hacemos regalos para celebrarlo. Y la mayoría de la gente que celebra estas fiestas olvidan el significado que el Cristianismo le quiso dar, por lo que la festividad pagana ha vuelto a resurgir de la manera más peligrosa, convirtiéndose en una fiesta del consumismo y el derroche, la gran fiesta del materialismo a ultranza.

 Si usted celebra navidades ¿Qué piensa ahora después de haber leído con sinceridad y sin apasionamientos los argumentos anteriores? Si lo motiva el deseo de agradar a Dios y obtener la aprobación de él, mas que el deseo de agradarse a usted mismo, estamos seguros de que obrará en consecuencia. Recuerde lo que dijo Jesús en Juan 8:32 “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”

Aquí un video Explicativo: http://www.youtube.com/watch?v=-wawdstDQUM&feature=player_embedded

El Independiente         (tomado del libro “Misterio Religioso, Antigüo y moderno”, de Ralph Woodrow)

http://1.bp.blogspot.com/_2b8sV26FEVo/TQLcoabT–I/AAAAAAAAFKU/T53QaqbAFuw/s1600/jesus%2Ben%2Bla%2Bpanza.jpg

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Publicado 24 diciembre, 2010 por Piero Jamett en Sin categoría